El anillo solitario de oro reinterpreta un clásico de la joyería con una mirada contemporánea y de autor. El punto focal del diseño es la esfera de oro de 18 quilates, que destaca sobre el aro minimalista de plata 950 con acabado cepillado.
Elaborado de forma artesanal, el contraste entre la calidez del oro y la sobriedad de la plata crea una composición armónica, elegante y sofisticada.